Hay días en los que nada te parece. Ese día en el que decides bajarte con el pié izquierdo de la cama odiando al despertador y por más que tu mañana pudiera ser la más productiva pierdes el tiempo quejándote por todo.

Para empezar, es lunes y esa palabra por sí sola, ya trae el significado más quejumbroso del planeta. Que si hace frío que sí no hay café, que si todo es muy caro, que si el atasco, que si todo es un desastre. Vamos que tampoco el telediario nos ayuda porque las noticias cada vez son más y más tristes y como a todo le ponemos un pero, el desastre es total cuando en un abrir y cerrar de ojos, llevamos quejándonos todo el santo día.

La lista es larga, y entre el acumulado del domingo por la noche cuando sabes que al día siguiente es lunes y el quejarnos porque sí, llegamos a medio día con el estrés saliéndose por los poros, el mal humor a tope y la sonrisa ausente.

Pero hasta donde sé, hoy respiras, te mueves, sientes. Hoy hasta donde sé abriste los ojos para empezar un nuevo día. Para cumplir una nueva meta, para caminar un metro más. Hasta donde sé hoy tienes una nueva oportunidad para volver a empezar.

Y si a esto le sumamos que hoy estás vivo, ¿vale la pena tanta queja? Pues yo creo que no. 

Los superhéroes como me gusta llamarlos, siempre tienen una razón para vivir. Porque enfrentarse día con día a una enfermedad no debe ser fácil y un trasplante, no es un cambio de refacción. Un trasplante de órganos o de médula lleva consigo una carga inmensa de responsabilidad y eso, eso ya de por si es trabajo. Y es que enfrentarse al peor enemigo, el miedo, no debe ser nada fácil y sin embargo lo hacen. Le hacen frente día con día. Y lo hacen con la frente en alto. Unas veces más fuertes otras menos pero cada día, abren los ojos y dicen hoy es un buen día para volver a empezar.

Padre e hijo (donante y receptor de médula)

Ya lo dice Aurora Beltrán en su canción invicta. “Debilitada quizá, pero jamás vencida. Nunca vencida” 

 

El enfrentarse todos los días a una enfermedad no debe ser fácil. Muchos se conectan a una máquina 4 horas diarias para poder vivir, otros reciben tratamientos tan fuertes que hasta superman se debilitaría, otros tantos se enfrentan al miedo, al qué dirán, al soy diferente, a ese maldito cambio de vida que llegó sin avisar, a ese dolor que a ratos los hace gritar y a ratos ya se les hace normal. Se enfrentan a su familia, a su entorno y sobretodo luchan contra su propio miedo.

Mi lunes no es diferente al tuyo pero hoy más que nunca recuerdo a todos los superhéroes que luchan, que viven una segunda oportunidad de vida, que sueñan, que mueven el mundo. Unos superhéroes de vida que no se dan nunca por vencidos aún y cuando ya no están con nosotros.

Por Pablo y por todos los que siguen luchando con una enfermedad, mis superhéroes de Deporte&Trasplante España #SiempreFuertes 

Socios de D&T España
Collage por Mike Aryan

Escrito original por Andrea Alanís “A veces el camino es volver a empezar” 

 

 

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